Comprendiendo al Dolor

Terapia Cognitivo Conductual en Pacientes con Dolor Crónico
octubre 30, 2017
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Por: Dr. Julio César Vergara Bonett. Md. Anestesiólogo. Algesiólogo.

Socio Fundador de BERAKA IPS. Práctica Privada

 

Hablar de dolor significa hablar del ser humano y su historia. Estuvo asociado por el hombre primitivo con demonios que se introducían en el cuerpo, los egipcios lo consideraban un castigo de los dioses, el budismo en el siglo V A.C planteaba el dolor como una frustración de los deseos y lo localizaba en el alma, los antiguos chinos lo relacionaban con una pérdida del yin y el yang y lo asentaban en el corazón, los griegos defendieron la tesis de que el cerebro era el órgano regulador del dolor y así fue evolucionando el concepto hasta la época actual donde se crea a principios de 1970 la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP por su sigla en inglés)) entidad que define el dolor en 1979 como: el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión hística real o potencial, o que se describe como ocasionada por dicha lesión”, esta definición enfatiza el carácter individual que tiene el dolor como experiencia en cada persona y su relación no solo con el componente físico, sino, con el emocional.

El dolor constituye el principal síntoma de consulta tanto en servicios de urgencia como en los de consulta externa. La población colombiana no es ajena a esta situación y observamos cómo un gran número de colombianos lo padece en algún momento de su vida; sin embargo, no siempre el dolor es entendido ya que el sufrimiento asociado a su presencia lo convierte en un personaje con característica oscura, hostil, destructiva, nociva…etc., que puede ir desde un ligero malestar hasta un cuadro incapacitante severo, que puede alterar no solo a la persona sino al núcleo familiar y su entorno; sin embargo, nada más lejos de esta concepción malentendida sobre el dolor, este síntoma tiene la misión de informarnos que algo en nuestro cuerpo está funcionando inadecuadamente, por tanto, su presencia es indicación para revisar qué estamos realizando en forma errada con nuestro estilo de vida, es así como encontramos asociado al dolor diversas enfermedades: las afecciones cardiovasculares donde nos  manifiesta un compromiso de la circulación arterial, en la diabetes con alteración del sistema nervioso periférico, en la artrosis con un deterioro de las articulaciones, en la vesícula biliar o el riñón con litiasis (piedras) que generan cólico biliar o renal, en el sistema muscular con dolores musculares (ej: lumbalgia), en enfermedades neoplásicas (cáncer)de cualquier órgano y muchos ejemplos mas, donde el dolor es la señal de alerta, de ahí, que el objetivo principal no sea únicamente tratar el dolor con terapia farmacológica, suprimirlo y olvidarlo, sino, estudiarlo, comprenderlo, llegar a conocer cuáles son las causas y/o factores que originan y perpetúan su presencia para realizar las intervenciones necesarias en forma oportuna y adecuada como pueden ser de carácter nutricional, actividad física, cambio de hábitos, higiene postural, ocupacional, del sueño, control adecuado en la respuesta al estrés cotidiano y laboral…etc., que pueden ser la clave para que un dolor agudo no se cronifique o que una alteración funcional no termine en estructural generando secuelas y restricciones o discapacidades.

Es pues menester de cada persona darle un valor positivo a su dolor, ya que es la forma como el cuerpo comunica las alteraciones potenciales o reales en su funcionamiento. En caso de dolor crónico (más de 3 meses) es conveniente acudir a un médico con entrenamiento en Algesiología que pueda ayudar a su resolución, paliación o control efectivo.

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